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sábado, 20 de diciembre de 2008

Excursión La Cañada - El Herradón


Salimos de La Cañada sobre las 10 de la mañana en dirección al Herradón, en un día frio y con niebla pero que iba a resultar soleado.

Atravesamos las praderas nevadas y con hielo, al empezar la bajada hay que tener cuidado con un mástín que guarda una finca cerrada de piedra , es una mala bestia ;-)

Vemos restos del hozar de algún jabalí y alguna bañera que utilizan para quitarse el olor, le hago unas fotos a un petirrojo y una lavandera blanca.

Pronto el camino se estrecha y se convierte en una senda angosta muy pendiente, con restos de empedrado, pasamos al lado de una cruz que recuerda donde murió un vecino de la zona.

Según bajamos la vegetación se hace más variada, robles, encinas de bellotas dulces muy apreciadas por los guarros, enebros y otras especies.

Según Juan, el Tripucho, en su pasado de furtivo capturó algún buho real en estas piedras,

La temperatura sube y la niebla desaparece, empieza a hacer calor. Ya cerca del Herradón, zona ganadera con explotaciones de ovino y bovino, el buitre leonado vigila desde lo alto del risco, las masas de granito les sirven de buitreras.


Nos encontramos con algún escribano montesino y cernícalo común.

Sobre el medio día llegamos al Herradón, después de un pequeño descanso emprendemos el camino de vuelta. El desnivel de unos 900 metros en pocos kilómetros es como para tomárselo con filosofía.

A pesar de los últimos frios de este otoño y lo avanzado de la estación recogemos algunas setas de cardo.

Este hoyo parece hecho por alguna zorra para poner al descubierto esta variedad de trufas, solo quedan las cáscaras, el interior está bien limpio.

Sobre las tres de la tarde llegamos a La Cañada, desfallecidos, para comer el menú de Casa Paco.